Archivo de Diciembre, 2007

Dic 20 2007

Todas las razones para NO editar un blog (ni leerlo)

Publicado por Julio en COMENTARIOS

¿De verdad queréis que las escriba todas? Joder con el narratario…

Está bien, en primer y obvio lugar, lo más evidente y pragmático: porque no lo paga nadie.

Aún así, todo trabajo tendrá una remuneración, y puesto que por lo visto económica no es, preguntémonos por qué la gente hace blogs si nadie los paga. Pues bien, la primera respuesta que se me ocurre tendría que ver con la psicología y la inteligencia emocional, pero como estoy cansado de tan femenina pseudociencia y siempre mirar dentro, omitiré todo el amplio espectro de descalificaciones infundadas sobre esta grata remuneración fácil y el narcisismo y la autoestima y otras psicochorradas que seguramente serán ciertas. ¡Pero cuanto daño hizo Freud al mundo! Todo el mundo descubrió que era inmenso su ombligo y ahora encima todos somos famosos y geniales y, por si fuera poco, artistas y sabios. Es ideal.

Otro motivo estaría más relacionado con las estructuras narrativas y el patólógico cristalino categórico del que ve la vida como un relato. Deformación profesional, diríamos. Y sobre esto, el factor más relevante es la gestión de la información, tan clave en todo buen cuento, en toda buena novela, en las negociaciones todas y en general en la vida. Hay quién, abrazado a un ideal absurdo al que llaman “sinceridad”, tacha esto de inmoral y dice que de eso nada, que las cartas sobre la mesa y no seas tacaño ocultando lo que sabes y no me quieres mostrar. Yo no lo veo así, simplemente por que parto de la base de que eso es imposible: si fuera tan fácil poner en común las mentes como Cíclope y Jean Grey y no tener que perder el tiempo hablando del tiempo que nos costó ganar el tiempo necesario para hablar del mal tiempo que hace ultimamente. Con lo bien que se estaría callado en el ascensor. Pero lamentablemente, el mundo es real; y yo, lamentablemente, soy Julio Souto. Y si ya hemos aceptado que la comunicación va a ser necesariamente incompleta y deficiente, ¿Por qué abandonar al azar y a los equívocos la determinación de los vacíos comunicativos? Mejor que yo lo pueda decidir: Voy a hacer todo lo posible porque tú, lector, sepas sólo lo que yo quiero que sepas y lo creas tan a fondo como crees en Dios. Y lo mismo es literatura y vida para el que desdeña la vida y acepta la literatura como el mal menor. Así, pues, prefiero callar por principio y dar los datos en capsulitas controladas, no es manipulación, es configuración de la imagen del yo social, es, digamos, estrategia. Así pues, un blog tan público anularía todo intento de gestión de la información más íntima, por eso no me creo nada e incito a que no os creáis nada. Por eso hago los textos largos y densos con la esperanza de que no los lea nadie hasta más tarde, hasta que ya no sirvan para nada y ande en otra cosa y su vigencia sea mínima. (fins que siga tard i estiga mort i siguen perfectament inútils). Por eso puedo acceder a publicar un blog en episkaia.

También padezco por las letras y las palabras. Debería fundar una religión animista que devolviera el status perdido a las grafías de por sí, a los dibujitos que salen en pantalla cuando aprieto teclas, al orden en que se colocan consecutivamente formando cadenas larguisisisisisisisisisisísmas o cortas. O con vacíos. Por ejemplo, dudo que todo esto sirva para algo. Poco más que una droga, un entretenimiento un poco menos nocivo que las neurotoxinas. Son socialmente malos (y hablo en términos morales, sí) este tipo de textos. Bolaño en 2666 se preguntaba de que servían los escuderos que hacen bruma y confusión y tapan a los genios. A estas alturas, ya os habréis imaginado que no es más que bruma lo que podréis ver por aquí, deliciosa bruma, si queréis, pero bruma. Se podría argumentar el imperativo fisiológico para seguir pulsando teclas, el desquiciado yonqui que no sabe que hacer por las tardes y se dedica a esto sin esperar encontrar nada a cambio más que un rato de paz y descansar. Es mi modo de vida, he escuchado que decían algunos cuando se les preguntaba por sus motivos para escribir. Pero no hablo de porque escribir, que eso está muy bien, hace tiempo que conozco el vicio y no veo nada malo en ello ni en reconocerlo, con la salvedad de lo que expliqué en el párrafo anterior, problema que se solventaba al final del mismo. Sin embargo, no entiendo la finalidad de colgar estos garabatos carentes de más valor que una jeringuilla vacía (Sí, porque estamos hablando de una escritura terapéutica, si alguien sigue leyendo a estas alturas creo que este motivo será suficiente para dejarlo por fin, a menos que sea psicólogo y le paguen por leerlo porque en el centro de reinserción de Carabanchel le aconsejaron informarse sobre su paciente y de repente descubrió que en su juventud tuvo un blog). Kafka nunca publicó nada. Su correspondencia con Milena, con Dora, con su padre, nunca tuvieron el fin de ver la luz y constituyen parte de las páginas más relevantes para la literatura del siglo XX. Entonces ¿Para qué colgar mierda donde todos puedan verla?

No, no quería escribir un blog y durante mucho tiempo me resistí al igual que me resistí a tener el maldito teléfono portable y todas las melodias pero al final. Pienso, como decía, que no es sensato organizar el mundo de esta manera, cada cual en la República Independiente de Sí Mismo (RISM), y afuera hace tanto frío que mejor cierra la ventana y baja las persianas. Sí, porque todo el mundo o casi todo el mundo hoy en día tiene blog y son felices y lo actualizan o lo inauguran a las 0:45 o cuando haga falta, a costa de horas de sueño o de las clases de mañana. ¿Pero cuantos leen blogs? Yo confieso que he empezado esto y odio los blogs, y más los fotologs, (sorry yohara, el tuyo no, el tuyo es la hostia) raras veces leo los blogs de los demás y cuando lo hago me da hasta rabia.

Creo que cuando empecé ya lo hice, y si no lo hago ahora de nuevo:

Desaconsejo con toda mi honestidad la lectura de este blog.

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