ago 29 2010

BRASIL(es): Alencar, Nabuco, Euclides da Cunha, Galvao Bueno

Publicado por a las 1:26 en COMENTARIOS,CRONICAS

Recién aterrizo en el Río Grande del Sur, y mientras acaba el invierno y deja de llover, aprovecho para leer y ponerme al día con referencias históricas y culturales de este nuevo entorno. En la UFSM, mientras acabo de montar un proyecto de pesquisa, sigo cursos de historia y pensamiento político y social brasileiro. Sin sorprenderme demasiado, descubro como aquí se reeditan los vacíos identitarios propios de estas épocas de crisis de los imaginarios nacionales. Con mis nuevos compis, veíamos el documental Olhar extrangeiro, donde se revisan todos los clichés que la industria cultural holliwoodiense forja sobre ese idílico Brasil, apenas reducido a Copacabana, Ipanema, carnaval, samba, y la ilusión del paraíso que perdimos en Europa. La directora, Lúcia Murat, entrevista a directores y actores de películas ambientadas en Brasil, y se encuentra con respuestas tan pasmantes como la de Michael Caine (Blame it on Rio, 1984), medio-broma-medio-serio: “La razón por la que se hacen clichés de Brasil es que ustedes son el país con mayor proporción de gente guapa del mundo. Si quieren que les tomen en serio, lo que tienen que hacer es bailar menos y ser más feos… En Gran Bretaña somos todos feos y nos tratamos muy seriamente…”. Dice la directora:

“Como cineasta, convidada para festivais internacionais, passei a ter um contato muito direto com os “clichês” do olhar estrangeiro em relação ao Brasil. Um olhar que se espanta diante do raciocínio, diante de uma mulher que não significa apenas sensualidade, que insiste ou no paraíso ou na pobreza, sem saber muito bem como juntar essas coisas, que repete, com algumas variações, até hoje a Carta de Caminha. E que nós, brasileiros, lá fora, muitas vezes ajudamos a construir, pois é mais fácil se submeter a um desejo do que enfrentá-lo apresentando realidades mais complexas.”

Este cliché que reduce Brasil a una especie de Rio de Janeiro hipertrofiado y futebol a todas horas, aderezado con una pobreza y desigualdad salvaje que no se sabe muy bien como encajar, no se limita a las perversiones de la industria cultural (que en realidad no son demasiado sorprendentes, en Hollywood también Paris es apenas la torre Eiffel y baguettes, y España sevillanas y toros), sino que también se refleja internamente, en un conjunto humano de 190 millones de habitantes sobre los que se pretende lograr la cohesión social necesaria para funcionar como unidad política. Podemos rastrear en la forja del estado-nación algunos elementos que explican la constitución de este mito nacional:

JOSÉ DE ALENCAR (1829-1877), O Guaraní (1857)

“Aos homems que forjaram o estado brasileiro do século XIX, impunha-se igualmente a tarefa de forjar uma identidade cultural para o país. (…) A mistura de política e literatura parecía inevitável”.

Francisco C. Weffort, A formaçao do pensamento político brasileiro

Con esta intención de crear una identidad cultural para el país, Alencar entra en disputa con Gonçalves de Magalhaes, otro romancista de la época, centrando su polémica en un aspecto clave: la inclusión legítima del indio en la cultura nacional. Magalhaes se posiciona cerca del argentino Domingo Faustino Sarmiento, (Facundo: Civilización o Barbarie), en el que la épica del cierre de la frontera y el gaúcho civilizado imponiéndose al bárbaro indígena, dando lugar este escenario bélico a relatos míticos como el Martín Fierro. Frente a esto, en O Guaraní, Alencar retoma y profundiza el mito del “bom selvagem”, proponiendo un “mestizage dialéctico entre la hidalgía del portugués y la nobleza del indio”. Con esto:

“A imaginacao romântica de Alencar deu ao país de mestiços o álibi de uma raça heróica, e a uma naçao de historia curta, a profundidade do tempo lendario. (…) No meio de tanta revoluçao sangrenta; em meio à penosa realidade de a escraviao, e da vida diaria – surgia a visao dos seus imaculados Parsifals, puros, inteiriços, imobilizados pelo sonho em meio a mobilidade da vida e das coisas”

Antonio Candido, Formaçao da literatura brasileira, 1836-1880

En este último párrafo aparece una cuestión clave: la ignorancia deliberada de la cuestión de la esclavitud. A la hora de crear un imaginario nacional, era mucho más “pertinente” loar el mestizaje con una población indígena prácticamente exterminada en el XIX, que abordar el espinoso asunto de la esclavitud africana. Este punto central de la agenda global, sin embargo, es abordado por Joaquim Nabuco.

JOAQUIM NABUCO (1849-1910): esclavitud y abolicionismo

Enfrentándose frontalmente a Alencar y su conservadurismo, Joaquim Nabuco define la esclavitud como un fenómeno social total, que cruza todo los aspectos de la realidad brasileira. Haciendo del abolicionismo su causa, niega la condición nacional de la literatura de Alencar (…podría ser una mala copia de Cooper o Chateaubriaud…) y, en lugar de ese idílico mestizaje, ubica la lucha por la emancipación conjunta:

“Brasil e escravidao tornáram-se sinónimos”

“A emancipaçao é a eliminaçao simultânea dos dois tipos contrários, e no fundo os mesmos: o escravo e o senhor”

“A raça negra nos deu um povo, construiu o nosso pais”.

Joaquim Nabuco, (Diversas Obras)

Así, el concepto mitopoiético del “mestizaje” alcanza nuevas dimensiones desde la abolición legal en 1888, incorporando los relatos del quilombola (cimarrón), el candomblé, y el negro libre que usa con tanta potencia lírica Jorge Amado (ahora estoy leyendo Mar Morta, pero creo que es un tema que cruza toda su obra).

EUCLIDES DA CUNHA (1866-1909), Os sertoes (1902).

Euclides da Cunha, con esta novela, volvió a remover lo que se consideraba la “esencia nacional brasileña”, poniendo de nuevo en cuestión elementos de justicia social a través de la denuncia de la falacia civilización/barbarie. Os sertoes “transformou a Guerra dos Canudos en em um emblema das desigualdades e injustiças socias da naçao, obrigando a atençao do país a se voltar para aquela que é a sua realidade profunda. Em nome de uma luta da civilizaçao contra a barbárie, o exército da República esmagou os pobres fanáticos do interior” (Weffort, op.cit).

La pobreza y la desigualdad social se colocaba como eje vertebral de la agenda nacional, sembrando un caldo de cultivo caótico en el que afloran movimientos mesiánicos como el de Antonio Meciel, “O conselheiro”, que podría verse como un reflejo distante del posterior populismo de Getúlio Vargas (1883-1954) y las ideas de Oliveira Viana (1883-1951):

O nosso homem do povo, o nosso campônio é essencialmente o homem de cla, o homem de caravana, o homem que procura um chefe, e sofre uma como que vaga angústica secular todas as veces que, por falta de guia, tem necessidade de agir por si, automaticamente.

Oliveira Viana (citado en Weffort)

CALA BOCA GALVAO (2010)

Todo este batiburrillo de ideas entremezcladas construyen un imaginario que sigue bastante vigente a pesar de estar en constante cuestión, aunque como estereotipo internacional es lamentablemente eficaz. Un ejemplo bien divertido es el fenómeno CALA BOCA GALVAO, una especie de smartmob chorra generado a partir de un fake bastante ingenioso.

Galvao Bueno es un comentarista deportivo archiconocido en Brasil, pero, obviamente, desconocido fuera del ámbito comprendido por las televisiones nacionales. Cansados de sus comentarios banales durante la cobertura del Mundial, un grupo de twitteros empezó a difundir el slogan “CALA A BOCA, GALVAO”, que rápidamente se extendió entre los usuarios brasileiros. Pero la difusión masiva de la frase, que llegó a posicionarse como topic más retwitteado a nivel mundial, se debe a este vídeo, en el que se hacía pensar al público internacional que “CALA BOCA GALVAO” era una campaña para salvar a un pájaro tropical amenazado:

En el vídeo se pueden reconocer muchos de los trazos tópicos anteriormente mencionados: la sensualidad festiva del carnaval, el paradisíaco Amazonas amenazado por la barbarie climática, el mercado negro y la caza furtiva como medio de subsistencia para los pobres, el “experto ornitólogo” aclamado como un líder de masas (según me han explicado, este personaje es una especie de médium casposo famoso por sus apariciones televisivas, algo así como Rappel, lo que hace este vídeo aún más hilarante para los brasileiros)… Los twitteros del mundo se tragaron el fake hasta el fondo, y el bueno de Galvao Bueno sólo podía sonreír tomándose la coña como “un gesto de cariño”…

En todo caso, sólo llevo una semana en Santa María, Rio Grande do Sul, donde el tópico es lo gaúcho y beben mate, hay un canal de televisión local en el que subastan caballos que puedes comprar por teléfono, desde que llegué no ha parado de llover, y os puedo asegurar que de mulatas culonas y desfiles de carnaval nada de nada (si lo sé me quedo en casa). Supongo que reducir un continente de 190 millones de habitantes a un imaginario colectivo es más difícil de lo que parece, por mucho que les pese a los intereses estatocentristas. Mis compis de piso dicen que hoy, lo único que vertebra el país es el futebol (no me cabe duda, hay partidos todos los días), y aquí esto lo vivo especialmente, ahora que el Inter de Porto Alegre acaba de ganar la Copa Libertadores (“paradójicamente, patrocinada por el Banco Santander”, comentaba irónico mi compi…).

Supongo que una apuesta firme por el Mercosul debería dar como resultado, en las próximas décadas, la construcción de un imaginario difuso y una “cultura común” latinoamericana, lo mismo que la Unión Europea, los erasmus y la Champions League intentan acomodar los diferentes imaginarios nacionales en una identidad europea. Sólo espero, por mi propio bien, que esa identidad latinoamericana no abuse del resentimiento contra las (¿viejas?) metrópolis como factor de cohesión. Hasta cierto punto, podría considerarse hasta legítimo, pero comprometería bastante mis proyectos de transumancia…

Comme l’ambre, le musc, le benjoin et l’encens,
Qui chantent les transports de l’esprit et des sens.

3 comentarios

3 comentarios en “BRASIL(es): Alencar, Nabuco, Euclides da Cunha, Galvao Bueno”

  1. Pau Dzigael 30 ago 2010 a las 17:57

    Les parfums, les couleurs et les sons se répondent, querido Julio!

    Cuando llegué a Toulouse en mi aculturamiento local también me crucé con un equivalente gabacho del Conselheiro: Jean Journet. Seguro que tendremos tiempo y ganas de discutir -material o inmaterialmente- esto de los momentos de incertidumbre política y las turbas mesiánicas… tan benjaminianas ellas.

    Por otra parte, no deja de ser curioso el mito circular de la civilización/barbarie, particularmente cuando se trata de un recurso post-colonial que reproduce, en cierta manera, el discurso colonial del que teóricamente se distancia. Aunque con este asunto de la civilización versus barbarie, tirando del hilo, acabaríamos en ese curioso aquí-empieza-todo.

    Aunque lo que más me llama la atención de tu post es esa presencia sibilina (y efectivamente cínica: Libertadores?) del Banco Santander en el sacro fútbol. Como dijo Joan Romero: ésta es la clave de la geopolítica contemporánea: las ocupaciones silenciosas.

    No dejes de producir crónicas transhumantes… y ve previéndome un hueco por allá. Salut!

  2. Julioel 13 sep 2010 a las 5:06

    Ey, se me olvidaba… buenísimo el apostol fourierista… Tarde o temprano tendremos que hacer una revisión intensiva y sistemática de estos personajes tan carismáticos, profetas, utopistas, distopistas, oradores y otros paladines de la retórica…

    Por acá he encontrado otro personaje impagable: el medium Chico Xavier, y Emmanuel, su espíritu guía que le dicta a la cabeza todos los bestsellers, “para empezar, 30 libros”, le dijo. Y así hasta la película “Nuestro hogar” (quédate con el resumen de este blog, AltaConspiracion).

    Y en Santa María hay un museo de ufología. No te digo más hasta que lo visite.

  3. [...] un tiempo comentaba por encima la gran novela Os Sertões, de Euclides da Cunha (Os Sertoẽs: texto completo aqui), donde se [...]

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