jun 17 2009

EDIPO REY, en la versión de Pier Paolo Pasolini

Publicado por a las 16:05 en Cine,COMENTARIOS

Tu sei qui per prendere il mio posto nel mondo, ricaciarmi nel nulla e rubarmi tutto quello che ho.

E la prima cosa che mi ruberai serà lei, la donna che io amo… Anzi già mi rubi il suo amore!

Layo, padre de Edipo.

Yocasta se llama la madre-esposa de Edipo. Veo en este personaje la pasividad triste que se suele asociar a la feminidad, en tanto categoría abstracta de esas oposiciones bipolares jerarquizadas (Derrida), la pasividad y la resignación de un personaje cuyo única acción singular, premeditada, centrífuga y observable por sus consecuencias en terceros, es el acto de la autoaniquilación. Yocasta: colgada de una viga y desnuda. Ofelia: ahogada en un riachuelo bajo un sauce… Un personaje que actúa (deviene sujeto) únicamente para negar toda posibilidad de acción, esto es, remarcando su condición de objeto. Un ser humano objeto: objeto de deseo, claro verde y fértil donde sembrar, objeto de luchas y de muertes, Alfa y Omega de Edipo y Layo.

Así las cosas, se presenta Yocasta como el vínculo que hace avanzar el ciclo humano, vinculando las unidades morfológicas atómicas del fractal, vinculando creador y creación potencialmente creadora y… Y si yo fuera Yocasta me enfadaría terriblemente y escribiría alguna obra de teatro con algún título como “Un altra Ofelia”, o quelcom similar, que intentara poner los puntos sobres las íes en la hegemonía de la masculinidad del fractal de la orfandad y del lenguaje. Alguien debería protestar.

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Por otro lado, dejando de lado momentáneamente estas implicaciones de violencias simbólicas asociadas al factor de género, que no es nada nuevo ni desconocido, incidiremos ahora en las consecuencias estructurales de esta pasividad de Yocasta. Es esta la única forma de que en Edipo Rex pueda funcionar el esquema generativo de Sófocles que ha durado tres mil años y aun funciona (mientras nadie cambie nada). Es una forma de vincular las potencialidades mutuas, y construir ese mito genético ese espejo-faro. Vamos a ver. ¿Es simplemente esto un juego de poder, en la que los objetos humanos luchan por devenir sujetos (objetificando a otros, en este caso Yocasta), pero siempre a costa de someter (objetificando, transformando en cuerpo inherte) al sujeto que le sometía (Layo)? Quede claro que la diferencia entre sujeto y objeto es símplemente la capacidad de acción, esto es, la libertad. Entonces. Esto sería un poco lo que explicaría Freud. Pero, como diría Levi-Strauss, la capacidad explicativa de este modelo psicoanalítico sólo llega hasta la mitad del camino, y el objetivo era descubrir porque es tan potente el mito de Edipo Rex, incluyendo la dimensión trágica. O sea que, partiendo de la “voluntad de ser”, puedes explicarme porque Edipo desea matar a su padre y follarse a su madre. Según esta lógica, lo raro sería no querer. ¿Pero porque llora cuando ve el percal? ¿A que viene tanta bronca para Tiresias (no maten al mensajero) y ese rollo de ensartarse los ojos con un clavo? Es decir: la culpa y el superyo.

(Dios mío como guarreo con conceptos que no tengo para nada dominados. Bueno, esto será que no quiero objetificar a mis amigas)

El tabú del incesto, para Mauss y Levi Strauss, no era otra cosa que una obligación social para el intercambio. Feed the Ivy. Y casarse con la madre y matar al padre es romper el ciclo, es anular tu condición animal de eslabón en la cadena de la especie, y querer convertirse en entidad completa, autocontenida y autoreferente. Usurpar el puesto del creador, negar tu condición de ser creado. Objetificarlo todo. Es un crimen querer ser Dios, luego vienen las quejas cuando las estatuas de sal y las torres de Babel que se derrumban y la cacofonía lingüística. Y sobre la culpa, no voy a hablar, que es cosa de Ψ.

Por otra parte, me ha llamado mucho la atención un gesto recurrente de Edipo en la película: en situaciones de gran tensión o simbólicamente potentes, Edipo se muerde los nudillos. La mano, la extremidad de acción, en la boca, símbolo de deseo o placer. (ejem). Bueno, se podría decir que Freud también hablaba de los niños que se chupan el dedo, creo recordar, con no sé cual extraña conclusión. Freud hablaba mucho, también hablaba de la acción de mear en las hogueras, la micción como acto revolucionario por excelencia, como sometimiento, como la alfombra del Nota en el Gran Lebowbsky. Pero no era eso lo que yo quería decir sobre la mano de Edipo, y seguramente se pudieran hacer lecturas más fieles pero también más débiles. A mí ese gesto, sin poder evitarlo, me remite a otro gran personaje mitológico, en este caso bíblico: Onan. Aunque se suela asociar a las pajas, en realidad este crack fue el inventor de la marcha atrás. Pero no, yo me refería, siguiendo con el clinamen libre, a las pajas, sí.

Y es que dada la condición de objeto de Yocasta, que ya hemos comentado, nada debería distinguir (a nivel metafísico) el follarse a Yocasta con una paja. Diríamos que la diferencia fundamental es la capacidad de engendrar (crear) que puede darse de “sembrar en tierra fértil” (el coño de Yocasta, bastante diferente de un trozo de papel higiénico). Pero si Edipo se presenta como ser autocontenido, eterno, sin ombligo, que mata a su padre eliminando todo rastro de su propia creación, nada debería hacernos pensar que exista un deseo por continuar un ciclo “natural” que ya se ha roto. Ya he dicho que este es clinamen libre, seguramente incoherente y paradójico. Así pues, el terreno de las pajas se presenta como un campo potencialmente interesante, susceptible de ser explorado literariamente. Familiar, además. ¿Qué diferencia (metafísica) hay entre pajearse en las cabinas de un Sex-Shop o pajearse en la sala de donaciones de un banco de esperma para la inseminación artificial de desconocidas? ¿En uno cobras y en otro te pagan? ¿Altruismo (ayudando a personas a traer al mundo a un retoño) y Egoísmo (placer pecaminoso sin los frutos de la bendición de Dios)? ¿Algún teólogo cristiano se ha planteado esto seriamente, antes de empezar a prohibir a diestro y siniestro todo lo que mola? (A veces pienso que la iglesia católica aspira, como este blog aspira a ser el menos leído de la red, a ser la religión con menos fieles del universo) ¿Y qué es peor, follar con condón o donar esperma? ¿Y qué es más divertido? Edipo mendigo tocando la flauta en la escalinata de la catedral… será visión sucia, pero la metáfora masturbatoria me parece evidente. Música solitaria de un ciego al que nadie escucha.

Pero al final Edipo vuelve al valle verde, al igual que yo siempre me veo acabado a cerrar los escritos aunque lo que de verdad me gustaría sería seguir vinculando palabras a golpe de tecla toda la noche sin que me picaran los ojos ni los mosquitos ni la espalda se cargara ni tuviera que volver a la cama para dormir un rato.

2 comentarios

2 comentarios en “EDIPO REY, en la versión de Pier Paolo Pasolini”

  1. Julioel 01 oct 2009 a las 16:43

    Una frase que he encontrado hackeando 62MPA, por la brillante (lumínica-iridescente) Tell, danesa loca:

    “El verdadero diálogo de Edipo y la esfinge debió ocurrir en un tranvía.”

    Habría que contextualizar los tranvías en el hipertexto cortazariano para que tuviera algún sentido; pero ya os digo que a mí me ha hecho mucha gracia.

  2. Falando no deserto » EDIPOS y PANDORASel 23 nov 2009 a las 17:32

    [...] y sus llamaradas) que el incesto de Chinatown (a pesar del padre tirano y la hermanahija). Edipo puede implicar muchas cosas, pero el potencial de destrucción del impulso de Pandora me parece bastante más inquietante. Somos [...]

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