jun 27 2010
El laberinto del NO
En uno de los trabajos que acabo estos días horribles del Junio de la Muerte, planteaba junto a Caterina un análisis de las Políticas Públicas orientadas a la creación cultural en la era de Internet, observando paralelamente los Marcos Cognitivos subyacentes. La idea de partida, que tal vez orientase todo el trabajo, la esbozamos así:
En este trabajo trataremos de resaltar la importancia de los Marcos Cognitivos subyacentes a las estructuras jurídico-institucionales referentes a los Derechos de Autor y la Propiedad Intelectual. Nuestra hipótesis de partida es que, frente a un Marco Cognitivo hegemónico (reflejado en la legislación vigente), se opone un Contramarco que reacciona contra las políticas impuestas. Como plantearemos al desarrollar el apartado referente a los marcos cognitivos, observamos que la línea hegemónica está construida como respuesta a preguntas del tipo: ¿Por qué crean los que crean?, y ¿Qué podemos hacer para que este sector de la población siga creando?. Del otro lado, encontramos que el contramarco invierte los términos, planteando: ¿Por qué no crean los que no crean?, y ¿Qué podemos hacer para que toda la ciudadanía participe del proceso creativo?
Es precisamente a estas últimas preguntas a las que trata de responder desesperadamente Enrique Vila-Matas en las enigmáticas “notas sin texto” que componen Bartleby y compañía. He de reconocer que Menxuçao me había recomendado insistentemente su lectura el año pasado, y si no lo leí fue en parte porque me daban rabia todos esos bolsos de una famosa librería de Barcelona, unos bolsos de tela negra con la inscripción “I would prefer not to“. Ahora Pedro lo ha dejado en el sofá y no he tenido más remedio que claudicar, a veces casi con resignación porque es uno de esos libros a los que da miedo entrar, porque no sabes como vas a salir. Pero no hay más remedio, decía que Vila-Matas se enfrenta a preguntas de las del segundo tipo encerrado en su piso durante un par de meses mientras se ausenta del trabajo simulando una depresión. Se enfrenta a esta tribu de Baterblys y le van lloviendo satoris de este calibre:
Me he despertado muy pronto y, mientras me preparaba el desayuno, he estado pensando en toda la gente que no escribe y de repente me he dado cuenta de que en realidad más del 99 por ciento de la humanidad prefiere, al más puro estilo Bartleby, no hacerlo, prefiere no escribir.
Al igual que a Vila-Matas, me ha puesto muy nervioso esa idea. Me ha recordado una viñeta de Miguel Brieva en la que aparecía La Neurona que tenía la respuesta a todas las preguntas de la Humanidad; como aquel boticario de otro cuento de Vila-Matas atesoraba el verdadero nombre de Zaragoza, un McGuffin brillante (“La familia suspendida”, en Hijos sin hijos). Resulta que esa neurona de la viñeta de Miguel Brieva que atesoraba Todas Las Respuestas estaba encerrada en el cerebro de un tejano idiota y la pobre sólo podía ocuparse de la mecánica labor de abrir y cerrar esfínteres para digerir las infinitas barbacoas que engullía el yanqui. Aun asumiendo la consoladora teología del Dharma, es un escenario apocalíptico.
Así que ahora que poco a poco va acabando este Junio de la Muerte y se despejan los cielos, y algún rato podemos sacar entre partido y partido hasta que acabe el Mundial, voy a ver si puedo ir arañando este tema de los Bartlebys, y el escribir y el no escribir, siempre con la intención de empujar hacia el abismo esa estúpida idea de la “creative class” que proponía Richard Florida.
Y en eso ya me empiezan a venir ideas sobre el presuntamente desaparecido Ferrer Lerín; y también un artículo de Ray Loriga que decía que “no todo el mundo tiene porque ser escritor, es más, no todo el mundo tiene porque leer”, y también decía en otro sitio un gran personaje casi Gregor Samsa, el protagonista narrador de Héroes:
y de los Héroes de Loriga a otro héroe que es uno de los bichos de Kazbek al que Leonardo Valencia llama
…pequeño héroe sin verbo, mensajero de vida y carnada de la muerte, rumor discreto del mundo.
Y también sobre un cuentito cojonudo de Ayala titulado El Hechizado donde un criollo del siglo XVII vence todas las resistencias de la kafkiana corte de Carlos II, y tras retirarse “en respetuoso silencio“, escribe su historia hasta que podemos oler el orín incontenido del Rey. Creo que a lo mejor también vuelvo a hablar de el silencio, y de John Cage, de El silencio antes de Bach, de Ensayos de Orquesta, no sé, ya iremos viendo, ya iré leyendo y escribiendo al mismo tiempo, a ver qué sale de todo esto y a ver si me puede ayudar alguien que pase. He pensado que un sólo post sería poco para todas estas cosas, así que crearé una categoría. En fin, como Vila-Matas,
Estoy convencido de que sólo del rastreo del laberinto del No pueden surgir los caminos que quedan abiertos para la escritura que viene.

Tengo tanto que decirte…que creo que como tu necesitaré un blog entero.
Primero e invocanto las primera lineas he encontrado un documental de David Bravo que no sé si conocias, ya le echo un ojo y te comento.
Siguiendo, Vila-Matas, en efecto esta en la Rapita. Mi madre me confirmo que pasa por el banco (cosas de los pueblos) ya le busco en los bares o en las ventanas de madrugada.
Sobre el escribir o no ya te escribo algo un dia. Todo se esta gestando…
Abrazo!
Ah, pues, a ver si voy a tener que ir a Sa Rápita a acechar a Vila-Matas con una escopeta recortada tras el mostrador del Banco… seria como un atraco al revés. que risa.
Tus posts son lo peor, Julio querido. Te metes creyendo que por una vez vas a leer una cosa culta pero agresiva y violenta, insultos a la Malvada Ministra Sinde, y nada. Resulta que acabo leyendo sobre algo que ya había pensado alguna vez, aunque siempre de refilón, sin dedicarle mucha atención: la sorprendente cantidad de gente que no escribe. No voy a entrar en ello de momento, pero creo que es un tema con muchas posibilidades, y bastante polémico: ¿equiparamos escribir a crear? ¿Es lo mismo escribir que hacer fotos? ¿Es el mesenller escribir? No sé, se podría sacar algo de ahí.
Pero, en cualquier caso, sí que merece un poco de reflexión qué es lo que lleva (o no lleva) a la gente a no escribir.
Aparte de los malditos, malditos exámenes, claro.
Que quejica queres, antoñito
Si lo que quieres es candela contra la Sinde, leete el artículo enlazado, pero te advierto que es muy largo y a veces muy jurídico y muy gris. Ve directo a las conclusiones del final, lo que más risa hace son las declaraciones de Cesar Molina.
Sobre el tema en cuestión, dos enlaces:
- Saramago de ultratumba , paradójicamente escribía que escribía para no morir. ejem. Y luego se retracta y dice que escribe para comprender. ejem.
- Jorge Galindo , frustrado con los patéticos esfuerzos de las instituciones oficiosas por “incentivar la participación”. 1-9-90, perfectamente aplicable al cálculo de Vila-Matas.
Sobre tus preguntas, de escribir y crear… creo que tendremos que seguir hablando en otro post: ¿crear = recombinar? ¿crear = reorganizar? ¿creación = orden?. Muy pertinente lo del mesenller, a medio camino entre el ruido y el silencio. También Platón decía algo alguna vez sobre lo oral efímero y lo escrito eterno… Lo mismo tiene algo que ver…
[...] hace poco a Barcelona, y estuve comentando con una amiga toda esta historia de los Bartlebys. Es una pena esa absurda ley que prohibió los happy hours de los bares de Gracia con 2×1 en [...]
Indiferente al horror vacui, mientras van llenándose los mundos, preferiría no hacerlo (pero el impulso sigue ahí).
Si el impulso sigue ahí, por mi no lo reprimas.
He encontrado material interesante en el número 3 de la Revista Shandy, dedicado a Literatura y fracaso. Seguiremos leyendo.
[...] me transporto a València, caminando junto a Julio, las manos en los bolsillos y la pregunta: ¿por qué no escriben los que no escriben? y me acuerdo de haberle oído hablar de Sousa Santos y la sociología de las ausencias y desbordo, [...]