dic 04 2009

La obsesión del SEO

Publicado por a las 20:31 en Itinerario Indiano

Me llama la atención la cantidad de información que se encuentra dando consejos sobre la optimización del SEO. Esta actividad pasa a ser incluso uno de los principales servicios de las consultoras informáticas o de marketing en internet. Aparecer el número 1 en el ranking de Google es, sin duda, el sueño de todo blogger o administrador de webs.

Esto suscita bastantes cuestiones acerca de conceptos indianos como el rankismo, el dospuntocerismo, o las topologías de red (centralizadas/distribuídas).

Como bloguero, me pregunto:

¿Por qué habría de interesarme tener miles de vistas en todas mis entradas? (es decir, ser un nodo central). Lo primero que se te pasa por la cabeza, es un cálculo de probabilidades: si miles de personas pasan por mi blog, es probable que algunas de ellas lean detenidamente el post, y de esas visitas-lectoras, es posible que alguna de ellas se anime y deje algún comentario: teniendo en cuenta que la intención de estas plataformas dialógicas, cuyo principal aporte es la posibilidad de feed-back, los comentarios en la entrada,  enriquecedores del debate, serían en última instancia el objetivo de tener una buena SEO. Así pues, podemos decir, y todos sabemos por experiencia lectora, que todas las visitas no son iguales: los hay que ojean el título y las partes en negrita, los hay que leen el post completo, los hay que comentan o enlazan. Podemos considerar que un retro-enlace a un post propio sobre el mismo tema sería una forma elaborada de comentario. Y es que tampoco todos los comentarios son iguales: estoy cansado de ver el aluvión de comentarios chorras en los posts de los bloggers más mediáticos, comentarios que obviamente quedan sin respuesta, anulando el doble flujo de la comunicación…

Analizando la estructura red que subyace a la blogosfera, podríamos plantear la posibilidad de una categorización cualitativa de los enlaces. Es cierto, como se dice en la indianopedia, que Feevy es un muy buen indicador dado su dinamismo para poner y quitar feeds según los vayas descubriendo o dejen de interesarte. Aun así, en mi Feevy hay un puñado de blogs de los que leo toda novedad, unos cuantos que ojeo si me interesa el tema del que habla, y otros que añadí en un momento dado pero ya prácticamente ignoro. ¿Cultura de la adhesión? Es posible, en realidad yo lo veo más como pereza a la hora de hacer una buena limpia en los feeds del feevy, como la agenda del correo electrónico o la cuenta messenger en la que tienes contactos que ya no sabes ni quien son. Igual que en el Facebook, tener un buen SEO puede potenciar este tipo de enlaces vacíos, de visitas que simplemente transitan sin aportar realmente nada. Esto puede ser útil cuando tu página se financia con publicidad y las estadísticas de visitas se utilizan como indicador que hace subir tus ingresos, pero más allá de eso, si nos situamos en el plano de la generación y trasmisión de conocimiento común… Al fin y al cabo, Google, como buen generador artificial de escasez, ejerce una función centralizadora de la red distribuida.

Pero en este contexto, como lector de blogs, me pregunto:

Si planteamos la blogosfera, o internet por extensión, como un monumental hipertexto cuya topología red se aproxima a la figura del “mar de flores“, ¿Cómo podemos movernos por este caos? ¿Cómo orientarnos en una ciudad caótica y desconocida? Pues bien, limitarse a usar los buscadores y visitar los enlaces que aparecen en el top-10 de resultados, es como viajar a una ciudad desconocida (pongamos, El Cairo) y visitar únicamente los puntos señalados en la Lonely Planet (las pirámides, los hoteles recomendados, las cafeterías señaladas en el mapa…). Asumiendo una postura surrealista-nihilista, podríamos decir que el placer está en perderse, en maravillarse con cualquier enclave novedoso, si l’azar et la grâce nous aident (ya sea un puente oculto, un taller de mecánico, una tienda o un bar que no esperabas, o un vertedero municipal). Esto está bien, no digo que no, pero puede tener resultados algo descorazonadores, y corres el riesgo de dejar de visitar lugares maravillosos que podrían haber quedado muy cerca. La respuesta, obviamente, pasa por romper el aislamiento. Si no puedes confiar en las instituciones, o estas harto de que las respuestas centralizadas eliminen la diversidad, pregunta a los vecinos, a los que normalmente nadie pregunta. Rastrear los enlaces de los blogs, pasearse entre los amigos de los amigos (la fuerza de los enlaces débiles) es una estrategia cojonuda para descubrir sitios interesantes, al tiempo que se empieza a formar la comunidad activa y autónoma. El final sería crear un colectivo que no sólo participa, dándote la razón como un loro cuando propones un argumento (el “Me gusta” del Facebook, qué poco aporta) sino que interactúa y delibera.

Personalmente, prefiero tener un puñado creciente de afines, que realmente hagan crecer el discurso  (con comments y retro-enlaces) antes que un ejército de lectores-clientes que alaben lo que digo: Larga cola frente a best-sellers.

Un comentario

Un comentario en “La obsesión del SEO”

  1. SEO Webel 04 dic 2009 a las 21:42

    Falando no deserto » La obsesión del SEO…

    Pues bien, limitarse a usar los buscadores y visitar los enlaces que aparecen en el top-10 de resultados, es como viajar a una ciudad desconocida (pongamos, El Cairo) y visitar únicamente los puntos señalados en la Lonely Planet (las .%2…

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