abr 08 2010
Pirámides, redes, y niveles
Los indianos estrenan concepto: la pirámide del compromiso. Trae dibujo, que se explica en la entrada que acabo de enlazar:
Desde que empecé a mirar las redes y las topologías como una forma útil de representación social, le venía dando vueltas a este asunto: no todos los enlaces son iguales. Juan Urrutia trataba de enriquecer esta carencia del modelo de las topografías con la noción del “umbral de rebeldía“, pero creó que esta idea falla al poner la variable en el nodo (individuo), en lugar de en la relación (contexto). Esto puede explicar que redes aparentemente extensas o distribuídas sean en la práctica un pequeño cluster centralizado con un montón de satélites que lo conocen o se adhieren. Recalco en la práctica: es a la hora de poner en marcha proyectos cuando se demuestra la potencia fáctica de estas redes.
Este concepto, que les sirve en Las Indias para observar y construir las organizaciones de la democracia económica, podría ser útil para conocer la Nueva Industria Audiovisual: Teóricos tan entusiastas como Henry Jenkins se emocionan al hablar de la comunidad fan que re-interpreta y re-crea el universo de series tan mitológicas como Star Treck o Lost. ¿Pero es realmente horizontal esa red de (co)productores? ¿En que medida participan los guionistas, los fans que escriben entradas en la lostpedia, los moderadores del portal Lostzilla, los que editan videos y más vídeos parodiando y comentando la serie, los que comparten enlaces a los capítulos o los que “se los bajan” para verlos y punto, y los que lo ven doblado en Cuatro cuando quieran emitirlo? Y para determinar el grado de participación, ¿Qué será más importante? ¿El tiempo invertido? ¿Los contenidos generados? ¿Las transacciones monetarias envueltas en la interacción (es decir, si cobra, paga, o comparte)? En mi opinión: como con todas las ideas o conceptos teóricos, su utilidad dependerá de para qué quieras usarlos.
Por último, me ha recordado esta pirámide a un artículo de Jesús Ibáñez recogido en A Contracorriente, que acabo de encontrar en la estantería (de mis nuevos compis Edgar o Pedro, gran estantería). El artículo, “Universidad, ¿Para qué?“, está escrito a raíz de los movimientos estudiantiles del ’86 que reaccionaban a la Ley de Reforma Universitaria (parece que son cíclicas las protestas estudiantiles). Tras un análisis semántico de los términos enseñar y aprender (contradictorios: “aprendemos a ser cazadores, nos enseñan a ser presas“), se concluye:
Hay niveles de aprendizaje -y de pensamiento. El nivel cero es la enseñanza, recibir el mensaje y saber responder al estímulo. Tiene valor de supervivencia para el sistema alumno/profesor (permite aprobar), pero puede ser letal para un sistema superior (el sistema profesional/empresa o institución: el alumno puede haber aprobado y no saber hacer nada). El nivel uno es aprender, identificar los mensajes como pertenecientes a una clase y saber responder a un cambio de estímulo (implica cuestionamiento de las enseñanzas). Tiene valor de supervivencia para el sistema profesional/empresa o institución (permite encontrar trabajo) pero puede ser letal para un sistema superior (el sistema ciudadano/sociedad: el profesional puede haber encontrado trabajo, pero ese trabajo puede ser perjudicial para la sociedad -por ejemplo, relaciones públicas o fabricante de pesticidas-). El nivel dos es aprender a aprender, reprogramar los mensajes de sorpresa a hábito y saber responder a una pauta de cambios de estímulos (implica un cuestionamiento de los roles profesionales). Tiene valor de supervivencia para el sistema ciudadano/sociedad, pero puede ser letal para un sistema superior (el sistema ser/mundo: el sistema social puede tender a destruir el ecosistema natural -por ejemplo, productivismo-). El nivel tres es aprender a aprender a aprender, no limitarse a recibir, clasificar y reprogramar mensajes (a responder) sino atreverse a enviar mensajes (a preguntar) -implica un cuestionamiento del orden social.
Por eso, lógicamente, toda comunidad es efímera.


[...] nuevo, La Imagen UXO… Y sin embargo, en el Judokan de Russafa, se aprende judo con ideas de este tipo: Más que una igualdad de comprensión, la autonomía significa aceptar [...]
[...] Esta idea surgió principalmente de la conceptualización de Ibáñez del Aprendizaje / Enseñanza (“se aprende a ser cazador, se enseña a ser presa”) y de una particular interpretación de la ética hacker de Himannen. Estos días he estado [...]