may 25 2010
¡Que no estaban muertos, que no, que estaban tomando cañas!
[1] El hombre es un ser perdido, prendido del azar e impotente.
Max Aub, Aforismos en el laberinto.
Voy loco, que cantaron los marañones, pero aun así no puedo evitar parar unos segundos para hablar del acontecimiento del año. Ayer por la tarde estuvimos viendo la Finale de Lost (¡The End!) en casa de Sandra, nuestra lostóloga favorita y además la que mejor arros al forn fa entre todas las lostólogas del universo. Ambiente de final de champions, expectación, especulaciones previas y cerveza, travellings hacia atrás bajando la gruta al más puro “Escotilla Style” con los cabezones de Jack y Locke asomados al abismo y nosotros sin ver nada (“¡Dale la vuelta a la cámara!” – dan ganas de gritar), debates posteriores y vinos, cigarros vietnamitas y una pancarta fabricada con cinta aislante. Quien siga diciendo que Lost sólo ha sido (¡Argh! que dolor usar el pasado… ¡que alguien me lo impida!) una serie de televisión, que se pille el tranvía en Pont de Fusta.
Dicho esto, quiero reseñar un par de posts de blogs que creo que dan unas interpretaciones potentísimas. La cantidad de comentarios da una idea:
- ¿Qué ha pasado en Lost?, en El Piloto Automático: Resalta la interpretación de Desmond como mediador Aqueronte, frente a la clásica visión del Ulises. Pero sobre este arquetipo, insisto en mis dudas: ¿Son necesarios tecnochamanes para volar al otro lado, no somos suficientes cinco mil luciérnagas, cinco millones de transeúntes anónimos invitados? Porque si nos hacemos depender de Lindeloffs y Jims Morrisons, acabaremos siempre en situaciones como esta, tristes y llorones ante el supuesto “Efecto Resines”. El piloto automático lo dice bien: ”Los que veían y ven Lost como quien llena el carro de la compra con la lista de productos a adquirir, es lógico que se hayan visto decepcionados.”
- Live Alone, Die Together, en el blog de Nacho Vigalondo. El hijoputa me ha quitado el título. Los momentos finales en los que vemos a Jack en las dos alternativas de universos eran de una potencia combinatoria de esas que te ponen las neuronas en modo peta-zeta. Pares de paradojas dobles: en el plano de realidad en el que todos están muertos, vemos a Jack viviendo feliz y junto a todos sus amigos; en el plano de realidad “real” o “principal” (¡jaja, que complicado establecer jerarquías ontológicas en este contexto tan delirantemente posmoderno!) vemos a Jack en la cruda realidad, caminando solo por la jungla, viendo al gigantesco Ajira cruzando el cielo, cerrando el ojo en primerísimo plano -ese ojo que se abrió en un plano simétrico hace seis años, la imagen con la que empezó todo. Añade también ahora la responsabilidad del fan a través de la representación de Hugo (se me había pasado por alto, que buena Nacho): “Hugo, la representación del fan dentro de la serie, se convierte en el nuevo protector de la isla. ¿Hay una forma más bonita de decirnos que, a partir de ahora, el legado de la serie es cosa nuestra?”.
Para terminar con ese “Live together, die alone“, que me parece ha sido lo más sabio que nos deja Lost, abordo la fundamental pregunta que rueda hoy por Facebooks y por Feevys: ¿Estaban muertos? Interpretaciones mil, como en los versos del mal. Pero yo doy la mía, que va en consonancia con los dos posts que acabó de comentar: No estaban muertos (la muerte: estado triste e irreversible), estaban perdidos (la desorientación: estimulante estado donde todo es nuevo, generando una ansiedad que puede solucionarse fácilmente preguntando alrededor).
Ilustro: el capítulo de la primera temporada en la que Hugo se cansa de misiones serias y misteriosas y organiza un torneo de golf: “¡Estamos en una Isla paradisíaca, disfrutando de sol y playa! ¡La gente paga millones por jugar al golf en sitios como este!”
Otra, y termino. Un chiste sacado de Los detectives salvajes, reformulado ya que no encuentro el libro (si alguien lo tiene a mano, puede buscar la cita y colocarmela en un comment, gracias). Lo cuenta un abogado y poeta gallego que conoció a Arturo Belano cuando este descendía a una gruta infernal a rescatar a un niño. Lo cuenta el abogado poeta postrado en su lecho de muerte, leucémico en un carísimo hospital italiano. Dice:
Por un bosque -como este que rodea mi hospital, como cualquier bosque- camina una multitud de 500 gallegos llorando, Diez mil gallegos llorando, setenta millones de gallegos caminando por el bosque y llorando. Alguien les pregunta: “¿Por qué lloráis?”. La multitud de gallegos, sin dejar de llorar, responde: “Lloramos porque estamos solos, y nos hemos perdido”.

Ahora que se ha terminado todo, te pregunto a ti, como fan y hombre leído: ¿debo ver la serie? Mis horas en la internete me han dado la mayoría de las respuestas sin conocer previamente las preguntas, por lo que la intriga ha perdido gran parte de la fuerza que pudiera haber tenido.
¿Merece la pena ver la serie solo por la historia que cuenta, sin considerar el efecto de enganche de la intriga continua?
He leído opiniones para todos los gustos, pero a los fans se les nota mucho que son fans, y a los antifans… hay para todo. Ilumíname.
“Cuando sabíamos todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. E. Galeano.
¡Por fin un comment, estaba a punto de asfixiarme! Desde que he metido eso del feedjit no dejo de ver banderitas raras de gente que pasa por aquí a echar un ojo y se va en silencio como un gato transeuntes… Empiezo a desarrollar la paranoia del espiado al que le hacen el vacío.
Sobre LOST, yo te diría que la vieras con calma, un verano de tirón, y a poder ser en compañia. Estamos redactando (con la lostologa Sandra y otra gente) un proyecto de investigación sobre la comunidad fan de LOST, y lo poco que podemos intuir hasta ahora es que la experiencia gana por colectividad. Si has echado un ojo a la lostpedia, a los portales de lostzilla, o a cualquiera de los miles de blogs que hablan de LOST (el de Vigalondo es de mis favoritos), te darás cuenta de eso, de que son más los creyentes que los clérigos los responsables de la mitología. Personalmente, yo te la recomiendo.
Y lo bueno del internet-tiene-memoria es que puedes interactuar con el pasado (gestión autónoma del tiempo de prosumo) sin tener que estar pendiente del prime time y de las parrillas. Por eso podríamos hablar, por ejemplo, de Twin Peaks.
Aparte del “live-together-die-alone”, que me parece una bomba, una de las cosas que creo que debemos agradecer a LOST es la recuperación del término “McGuffin”, un concepto que Hitchcok había dejado tan claro pero que por culpa de las pantallas torpes se había caído en el olvido. Ahora las llamamos Dharma Guffins. Me parece una conceptualización cojonuda para todos los proyectos de hipertexto literario que se empiezan a gestar. Seguramente el bidet de las hespérides murió, entre otras cosas, por carencia de McGuffins comunes. Una muerte de la que se puede aprender mucho. Para ejemplo, una conversación que escuché en el tranvía al respecto de LOST y los McGuffins:
- ¡Tía, que fuerte, estaban todos muertos!
- Que no te enteras, tía… tú si que estás muerta…
- (silencio)… Muerta no, lo que pasa es que mi vida es un McGuffin.
Pues eso, que La Isla era un McGuffin
Mi conclusión definitiva es que ambas realidades son espejos. Creía que solamente la Isla lo era, creía que era todo un “a través del espejo”, que les servía para redimirse, vivir, morir,amar,olvidar o recordar en un universo único y extraordinario, pero ahora pienso que la otra realidad también funciona como reflejo. La sensación al seguir y ver Lost y sobre todo el regusto que queda tras este final es el mismo que produce el ver dos espejos uno enfrente del otro, desorientación y mareo ante la desfragmentación y la repetición infinita de la realidad (ficcionada)
Gran post Julio, eres una máquina nano
Nunca me casaré de pediros -suplicaros- que me déis palabras. ¡Haceos blogs, cabrones, palabread!
Gran interpretación, elías, todavía no la había oido. Me recuerda una escalera en la casa de Dalli, con esos dos espejos enfrentados, que a su vez me recordó a la antesala de una peluquería de barrio que había al lado de mi colegio, también con dos espejos enfrentados, donde pasaba cuando salía de clase por la tarde y jugaba al “ejército de Julios”.
¿Has visto “El truco final” (creo que se llama así, la de los prestidigitadores Hugh Jackman y otro…)? No se si decir que no es una gran peli, pero la verdad es que me dejó rayado un ratete.
ACTUALIZACIÓN:
Otro gran post en Carmilla on line , un sitio italiano que no recuerdo cuando añadí a mi feevy, pero que hoy me ha sorprendido. Coincido, sobre todo en la fase final. Dice:
“In realtà, l’unico a svelarci l’autentica natura del mondo di Lost era stato Henry Gale: “This place is a joke”.
Ci serva di monito.
Qualsiasi serial che cerchi di fidelizzare l’audience accatastando misteri e domande senza risposta, va considerato una truffa su larga scala sul modello dei famigerati investimenti piramidali, e immediatamente respinto come tale. Nessuno avrà mai le risposte alle domande di Lost, semplicemente perché quelle risposte non sono mai esistite. Il costante accumulo di misteri insoluti e insolubili non era che un artificio narrativo per continuare a espandere la bolla speculativa, fino all’inevitabile, rovinosa bancarotta finale, mentre la decerebrata cartoonizzazione generale dei personaggi quest’anno smascherava come l’ennesima scusa truffaldina anche la tanto millantata dedizione al loro ”sviluppo”. Finché tutta l’involuta architettura narrativa è collassata in un desolante mucchio di avanzi di marketing, e cianfrusaglie da z-movie.
Ai fans da anni attivi su centinaia di forum resta solo la beffarda consapevolezza che ognuna delle loro teorie, anche la più demenziale, sarebbe stata in grado di fornire a Lost una risoluzione molto migliore di questa patacca rifilatagli dalla ditta Lindelof & Cuse.
Más: ya dije que lo que hicieron en el capítulo 15 (Across the sea) con Jacob y Esahú me pareció cojonudo, de lo mejor de LOST. Este video va en ese sentido:
[...] debería esperar, lo cierto es que el montaje me supo a poco. No lo acabo de ver claro, supongo que sin un mínimo McGuffin colectivo, el paseo se hace tedioso y, desde nuestro nihilismo existencial en la contemplación estética de [...]
[...] Como decían en la isla de Lost: We’ll live together, or die alone. [...]
[...] misma sensación que cuando acabamos de ver todo Lost: aquí no están diciendo tonterías. Ver una serie en la pantalla del ordenador y con un lápiz [...]