dic 29 2009
Ser/Estar, Filés, Esperanta Civito y más cosas
Casi casi estamos a punto de cambiar de calendario y me da bastante igual, no me daría cuenta si no fuera porque ha llegado un montón de gente de fuera y están todos congregados en mi casa para cenar esta noche y preparar otra Queimada 2.0 (otro día lo explico) a pesar de que moqueo por culpa del viento nocturno del atlántico (Desde que en Vigo la zona del Berbés se convirtió en territorio vedado, los botellones se hacen en el náutico, con viento y marea). Han pasado bastantes días desde la última vez que pude conectarme, y tenía muchas cosas que decir para no olvidar, y la obsesión del timing podría inducirme a dejarlo pasar porque ya ha pasado el momento, pero total que son un par de días. Iré párrafo a párrafo, enunciando cosas inconexas que seguramente deberían ir en posts separados, cada vez soy menos ortodoxo y moqueo más.
Todavía no he dicho nada del curso de Humanidades Contemporáneas de la UAM: Ser/Estar en internet, dinámicas del Sujeto conectado. Aparecí por allá aprovechando que tenía unos días con poca actividad, y de paso visitar algunos de los amigos exiliados. Fue genial. Además de ver a gente que ya leía de hace tiempo (Juan Freire, Platoniq, Las Indias), encontré personas que aún no conocía (Remedios Zafra, Tomoto Films, JL de Vicente, Tíscar Lara, Basurama…). Estuvo muy bien, pero me parece que había cierta desproporción entre los ponentes y el público asistente, en su mayoría estudiantes en busca de créditos… Y aun así surgieron algunas dinámicas bastantet interesantes, como los talleres de Platoniq o Tomoto, que trasformaron ese espacio universitario incorporando algunas dinámicas realmente poco habituales. Entre cigarro y cigarro las conversaciones se hacían más relajadas, y al final el jueves acabé en un teatro de Madrid viendo un trabajo con Anto que no quisiera llamar espectáculo. “Ha sido muy placentero”, acabar bebiendo cervezas en el escenario, sin ninguna meta añadida…
De la charla de David de Ugarte, que apareció rodeado de indianos, destaco sobre todo las preguntas posteriores y la charla que se desató. Me sorprendió muchísimo la sorpresa de las indias frente a la sorpresa general. Ante el ethos indiano, ante las formas de organización interna y su relación con el exterior, la actitud unánime es de perplejidad (“¿De qué viven los indianos?”). Y, lógicamente, el que vive esta vida la vive con total naturalidad, sin darle más vueltas ni sistematizar complejos teoremas al respecto.
Y es que parece, no sé porqué, que vivimos tiempos de descomposición de todo lo sólido. Las viejas Instituciones y los viejos Nombres se deshacen y pierden todo valor, y las voces que tratan de salvarlas -Instituciones y Nombres- se desesperan, se ponen nerviosos, bracean con el fango a la altura de la nuez. Se me pasa por la cabeza que cada vez vale menos la pena tratar de reformar la Escuela, la Universidad, la Empresa, el Estado, la Iglesia o la Familia, cuando está claro que son los viejos nombres más un lastre que un punto de apoyo. Y por eso aparecen bajo el sol nuevos nombres.
En navidad es aun más evidente el patetismo de los rituales de reafirmación de las instituciones hegemónicas en declive. Como ratas que huyen del barco rechazo todo esto. La diferencia será si nos conformamos con terminar de hundir los viejos buques o estamos dispuestos a construir nuevas balsas, aunque sean sólo provisionales. (Perdón por las ridículas metáforas náuticas, el otro día estaba inutilizado de tanto moquear y vi Titanic).
De lo que me he perdido estos días desconectado, y he podido reconstruir ahora, me encanta todo el debate que ha surgido sobre el Esperanto y sus posibilidades como simiente comunitaria. Personalmente, me hace un poco de gracia todo lo de la Esperanta Civito. No entiendo que la comunidad que se ha generado en torno de esta lengua se ponga ahora nacionalista en plan siglo XIX, cuando precisamente la característica más ricade esta lengua es que articula una comunidad lingüística desterritorializada y transnacionalizada. Se comprende que la comunidad lingüística quiera devenir algo más, que se quiera hacer del esperanto un factor fuerte en la definición identitaria. Pero de ahí al comunitarismo de la filé, hay unos cuantos pasos (proceso productivo, independencia económica). Y creo que la “reivindicación nacional” y la constitución como estado (constituir organismos de representación, de gobierno), no son ni de lejos pasos intermedios hacia una comunidad esperantista.
Para acabar, que ya no son horas, enlazo un cuento de Revueltas que me ha pasado Mau, “Dios en la Tierra”, de Jose Revueltas. Por que me ha recordado otros cuentos y otras palabras, ideas de literatura e hipertexto que tenía paradas o casi abandonadas y he aprovechado estos días para recuperar. Pero eso sí que lo pondré en otro post.

Es una pena que no haya podido asistir a la charla de David.
Veo que eres de Vigo, yo soy de Pontevedra, si algún día te apetece tomar un café y hablar de indianadas varias, pues ya sabes.
Un saludo
La afirmación “la comunidad que se ha generado en torno de esta lengua se ponga ahora nacionalista en plan siglo XIX” falta totalmente de pruevas, si en relación con la Civitas Esperantica / Esperanta Civito. Sería interesante leer sus motivaciones.
No sólo es verdad, es que durante años hemos buscado gente por todo el mundo que estuviera en una evolución confluyente, similar o al menos con parecidos a la nuestra… y los resultados
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