Nov 19 2009
Sobre el Artesanado
La Patológica obsesión por el Progreso
Volviendo a El Artesano, las reflexiones en torno al taller del luthier Stradivarius reafirmarían este argumento: si se orienta toda la existencia del taller a la perfección ideal del producto, basándose en la originalidad de un genio individual pero renunciando a la vocación comunitaria-identitaria (es decir, renunciando a la transmisión del conocimiento mediante la acción explícita, cristalizando las prácticas en expresiones verbales o de otra clase), éste está condenado a perecer con la vida del hombre. Como recuerda una placa en el taller de Stradivarius:
“Sus secretos murieron con él”
Cosas como esta comentaba con un amigo percusionista en la ESMUC, al que recomendaba una y otra vez que ojeara el libro. Esto nos llevó a una conversación larguísima en la que me explicaba su perspectiva sobre los derroteros de la música contemporánea a lo largo del siglo XX. Mientras hablaba rayaba con un rotulador una cartulina amarilla, conceptualizando, para mejor transmitirme, sus particulares esquemas mentales. Según él, toda la música canónica occidental se estructura en torno a una obsesiva - y patológica- “carrera de la libertad”. (El término era un tanto arbitrario, yo a lo mejor le hubiera llamado “carrera del progreso”, u “obsesión por la divinidad”). Con esta nomenclatura organiza las corrientes clásicas, según se van relacionando con las leyes físicas de armónicos y organización del sonido:
| ETIQUETA | REPRESENTANTE | ESTRATEGIA |
| Racionalismo(leyes propias del OBJETO, el SUJETO las conoce y respeta desde el exterior) | Bach, Mozart, Beethoven, ¿Wagner? | Analizar las leyes naturales para, ciñéndose a ellas, alcanzar la perfección de lo sublime (Dios). |
| Idealismo(Ruptura de la separación SUJETO-OBJETO, intervención sobre la naturaleza creando leyes nuevas) | Schoenberg, Doktor Faustus, dodecafonismo. | Forzar la síntesis ideal de perfección, superando los límites de las leyes naturales de consonancia armónica. |
| Nihilismo(Negación del SUJETO activo, sumisión al OBJETO en sí y sus dinámicas propias) | - John Cage, aleatoriedad. | Proclamar la libertad del sonido y la impotencia del autor para el control total del mismo, reivindicar el acto creativo de la escucha, el caos y la aleatoriedad como herramientas. |
Frente a estos tres modelos, patológicamente obsesionados con un Progreso abstracto y la libertad radical que sólo puede llevar a la soledad, se plantea otra opción: asumir el carácter cíclico del tiempo y la inevitable interdependencia los individuos y conjuntos humanos. Esta perspectiva desplazaría el centro de gravedad hacia el colectivo, alejándose de la genialidad y la autoría individual.
Fraternidad y Mística Distribuída
Asumir esta perspectiva no tiene porque implicar una renuncia a lo imaginario, a lo espiritual y a lo trascendente. Que no haya artistas individuales no quiere decir que no haya arte en las sociedades humanas, entendido como abstracción suficientemente autónoma del resto de esferas sociales. Volviendo a El Artesano, observamos como se plantea un aparente debate entre “lo perfecto” y “lo práctico”, representado paradigmáticamente por el salero de Cellini.

La unión de la perspectiva comunitarista y la esfera autónoma simbólico-espiritual parece encontrarse en una especie de mística distribuída, ejercida por pluriespecialista, en ausencia de gurús, tecnochamanes y académicos, alejadas de las lógicas del espectáculo y la separación ontológica entre productor y consumidor. Nos encontramos en el terreno de la danza tribal, en los trabajos conjuntos de Picasso y Strawinsky, en los mitos y leyendas fruto de la repetición oral y la memoria colectiva. O en los juegos de rol como experiencia literaria (esta tarde tengo uno con los coleguitas de Paris, a lo mejor os cuento en otro post).
Autonomía Comunitaria e Innovación
Pero según el esquema de Sennett, la comunidad gremial es autónoma sólo si eleva las “barreras de entrada”, se hace rígida y tradicionalista y renuncia a la originalidad subjetiva y la innovación. Al mismo tiempo, el genio individual que se lanza a lo desconocido buscando la perfección o nuevas soluciones, se ve aislado de su comunidad y abandonado a las cadenas de la dependencia heterónoma y el mecenazgo. Esta polaridad parece atraparnos en un nudo paradójico en el que es imposible aunar comunidad e innovación.
Sin embargo, en la práctica, Aquiles adelanta a la tortuga.
De la netiqueta a la nética: Artesanado en red.
La respuesta parece encontrarse en la plurarquía, la netocracia y las redes distribuidas. La rigidez de los gremios jerárquicos parece revertirse cuando su contexto externo es una sociedad informacionalista estructurada sobre la lógica de la abundancia. En estas circunstancias, los objetos producidos, que antes eran la auténtica ancla identitaria de la comunidad, son sólo herramientas que proveen de soluciones provisionales, dejan de ser modelos que repetir hasta la saciedad: el valor añadido es ahora virtual, información etérea, pensamiento; no tiene sentido teclear una y otra vez el mismo código de programación porque hay una estrategia maravillosamente instantánea y mágica que se llama “Copiar/Pegar”.
Así las cosas, la comunidad crea sus propios mitos que son la auténtica égida. El proceso de trabajo, motivado por la ética hacker, se lleva a cabo con la misma naturalidad con la que se respira, y se orienta casi exclusivamente hacia la innovación efímera. Este cambio de valores puede implicar repercusiones tanto en la organización interna de la institución productiva, como en las relaciones externas respecto a redes ajenas.
En mundo filé, salirse del redil ya no está penalizado, porque todo es un único gran redil que la Exploración ensancha.
