may 04 2010

Las guerras del ajedrez.

Cuando lo que está en juego es un campeonato del mundo [de ajedrez], las emociones negativas se imponen sobre las emociones positivas, porque lo que uno desea es aniquilar a su adversario. (…) Además de potencial creativo, el campeón del mundo debe tener instinto asesino. Como capitán del ejército, uno sólo puede triunfar si se ha organizado bien para arrollar al bando enemigo. Tienes que saber utilizar todo tu ingenio para destruir a tu adversario.

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ene 20 2010

EL PAPÁ DE CLARA NO ES POSMODERNO

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Decía que  hace unos días me encontré, haciendo mi trabajo académico de “Administración y Políticas Públicas”, con el párrafo de un historiador que me llamó la atención y provocó en mis neuronas una divertidísima distracción, la asociación delirante de la que hacía apología Perec. Casualizando que te casualizarás, me di cuenta siguiendo la introducción del libro que el autor era el papá de Clara, una grandísima amiguísima mía, y me hizo mucha gracia, así que lo comenté con unos amigos de la universidad en un espacio común que teníamos (pret. imperf.): parece que no les hizo tanta gracia. Bueno, cosas que pasan. Indiferente a la adecuación de las cosas, yo me quedo pensando que no hay censura razonable. Pero a mí sigue pareciéndome interesante el coágulo cortazariano que apareció allá, así que lo expongo otra vez (“en tiempos de burocracia y rutina el pesado plomizo es el auténtico revolucionario”, dicen).

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nov 23 2009

EDIPOS y PANDORAS

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¿Quién la lía más, Pandora o Edipo?

Esta es la pregunta que me surge después de ver la película Kiss me deadly, de Robert Aldrich (1955), y su inevitable comparación con Chinatown de Roman Polanski (1974). Ambas comparten escenario, protagonista y esquema narrativo: un investigador privado bastante casposo (especialista en divorcios y adulterios) se ve involucrado, sin poder evitarlo, en un misterioso caso que le supera de lejos, enfrentándose a poderosas organizaciones mafiosas y desautorizando a la policía oficial que le exige que se aparte del caso. En ambos casos, el misterio se resuelve con el descubrimiento del horror crudo, y la amarga sensación de haber conocido algo que más hubiese valido ignorar. Recalco el “sin poder evitarlo”: el investigador privado se presenta aquí como el paradigmático detective de Bolaño, como el perseguidor de Cortázar o el Ulises encerrado en el Octavo Círculo del Inferno: arrastrado por la fuerza de lo desconocido, una tracción mucho más fuerte que la simple curiosidad, algo que, a falta de un nombre mejor, algunos llaman “naturaleza humana” y otros “patológica obsesión por la divinidad”. Cuando Mike Hammer, el investigador privado en Kiss me deadly, se disculpa ante el policía por haber continuado la investigación, alegando que no sabía lo que se ocultaba detrás, el policía responde sin dudar: Leer mas … »

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oct 01 2009

El narrador extradiegético de “Los detectives salvajes”

Leo en Archivo Bolaño: Leer mas … »

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may 27 2009

DEL BARBECHO A LA INVERSIÓN DE LA METÁFORA.

O Lo que pienso mientras cago: derivas mentales cuyo contexto escatológico no contamina su contenido, al menos hasta el final. ¿Por qué será que las derivas son entretenidas para el que deriva pero no para el que ve derivar?, y si esto es así, ¿Cómo consigue Joyce que le sigamos un dia entero por Dublin mientras un pazguato cons sombrero come riñones y se pajea mirando una niña en la playa o va al museo a mirar estatuas romanas, cuando en realidad lo importante pasa a unos metros de allá en una pequeña sala de la biblioteca?, y también ¿Por qué es tan insoportable mirar la tele mientras otro hace zapping pero no molesta si eres tú el que tiene el mando?

Traduciendo palabras del catalán al castellano (El Hospitalito del Lobregado, Pueblo Seco, Miguel Martín y Polo…), Natxo decía que guaret es barbecho, y le sonaba rarísismo, y a mí me sonaba rarísimo lo de guareig. Para acordarme de lo del barbecho saltaba hasta la clase de “Coneixement del Medi” en la que se explicaba esto utilizando la analogía de unas vacaciones para las tierras de cultivo. Y me parece que es fantástica la posibilidad de invertir la analogía y tomarse los periodos ociosos o los textos sin pretensiones como guarechos, perdón barbechos. ¿Qué haces? Nada, estoy en barbecho. Tinc la ment en guareig, no em parlis. Y así ver Lost, o Fama, o lo que te tiren a la cara, y dormir un montón como decía Kafka en la Carta al Padre que dormía mucho o estaba largos periodos tirado en su cama, encerrado en su cuarto, sin decir ni hacer nada. Y sentía culpabilidad. Mentalidad alemana como la del Sigfriedo… Leer mas … »

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dic 17 2007

Roberto Bolaño y los detectives: la moral del Cóndor.

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Es casi una constante en la literatura de Bolaño la presencia de los detectives. B utiliza este cliché heredado de las novelas policíacas que seguro engulló en su juventud como leit motiv para sus escritos, parece como si Arturo Belano – que es como se llama Roberto Bolaño cuando narra, aunque el nombre que figura en la portada es el del señor que cobraba cheques y es admirado y aplaudido – necesitase una excusa para indagar y rastrear; se siente Arturo cohibido y siente la vergüenza del voyeur cuando describe hasta el último detalle de la vida de sus personajes, personajes que inventa y automáticamente devienen reales, reales para mí, al menos tan reales como el propio Roberto Bolaño y como Eissenhower y como Jesucristo, más reales que Fernando Alonso y que Gadafi.Así pues, la búsqueda de la Verdad es el motor que hace avanzar a los narradores de Belano.

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