jun 02 2010
oct 08 2009
Entre las eternas utopías y las zonas temporalmente autónomas
Hace un par de años fui con un amigo a escuchar una conferencia de Ignacio Ramonet en el Auditori de Burjassot. La presentación estaba a cargo de un profesor al que respeto; además, el título, “Globalización neoliberal y aculturación”, era lo suficientemente vago y ambiguo como para pasar una hora y media relajada escuchando lugares comunes bastante conocidos y que no suponían un reto duro para nuestra perspectiva. Cuando el señor Ramonet acabó su discurso contra el mercado planetario, la industria cultural, el WTO, IMF, G8, WB, etc., se abrió rueda de preguntas tras ruidosos aplausos. Entonces un señor calvo y gordo que estaba sentado tres asientos a la derecha en mi misma fila empezó a farfullar atropelladamente, en una especie de castellano con acento italiano mezclado con expresiones extrañas importadas de lenguas que no eran ni italiano ni castellano. Mi amigo me chivó a cau d’orella que era Leo Bassi, que montaba su espectáculo La Revelación en el mismo auditorio, en cuanto Ramonet acabase su charla. Repetía constantemente la palabra utopía. Empezó exponiendo la condición utópica del liberalismo, “una utopía en avanzó proceso de consolidación”, matizó. Pasó luego hablar de la crisis de las utopías revolucionarias decimonónicas, de los gulags y la caída del muro, de la necesidad de generar nuevos ideales políticos, de encarar directamente una batalla en el plano de la imaginación política. Ramonet se mostró muy interesado, habló del Foro Social Mundial de Porto Alegre, aludió a cierto debate que se traían entre manos Saramago y Galeano sobre el pensamiento utópico en el Quijote. Dijo que decía Saramago: Leer mas … »
