feb 12 2010

Werner Herzog en la filmoteca de Valencia

Publicado por a las 21:29 en Cine

Con gusto iría al mismísimo fondo de la mentira con objeto de exponer una más intensa forma de la verdad.
Werner Herzog

La filmoteca (para mí, lo mejor de Valencia) pasa, entre febrero y marzo, un ciclo de películas de Werner Herzog. El folleto con la programación incluía un texto de José Ramón García Chillerón (publicado n contrapicado.net), que captó mi atención, ya que no conocía a este director. Me encantaron sus planteamientos epistemológicos, en los que se niega a diferenciar entre documental y ficción: serían estos dos “tipos ideales” que hacen referencia a la intervención del director, la profesionalidad de los actores, la intención de la película respecto a la realidad preexistente… pero en ningún caso dos categorías opuestas en las que colocar uno u otro producto. Me recordó bastante al momento en que descubrí a Joan Fontcuberta, ambos tratan aspectos similares sobre la realidad/ficción en las relaciones entre ética y estética. La temática general de sus películas, que suele abordar la exclusión social observando el proceso de construcción de la marginalidad mediante categorías como “la locura”, “la ineptitud”, o “la minusvalía”, no perjudica la potencia épica ni la belleza de sus relatos, sino que ambos se complementan a la perfección. Hasta ahora, he visto un par de proyecciones, con cortos, medio y largomtrajes:

  • La incomparable defensa de la fortaleza Deutschekreutz

Sobre la política del miedo y el atrincheramiento paranoide. Me recordó unas reflexiones que se me ocurrieron mirado el Banco de España (o el Banco Central Europeo, o el edificio de La Caixa, no me acuerdo):

El neón y el vidrio son los más débiles materiales con que se puede construir una fortaleza. Añadamos a esto el destructivo efecto de las equirlas en los ojos de los fortificados cuando una bala de cañón irrumpa rompiendo el orden. Se podría reforzar, con un coste muy bajo, dicha fortaleza, si los gestores accedieran a instalar sommiers descascarillados en los quicios y balcones. También son aceptables muebles viejos aunque estén mal tapizados, o colchones húmedos por el rocío y orín de perro. ¿Pero y si hiciesen todo eso y nadie les atacara? ¿Y si se levantara la niebla y en el vacío del viento sólo se encontrara eso, vacío? ¿En qué lugar quedaría La Dirección, en qué lugar los oficinistas y sus lentes progresivas? ¿Y sus corbatas? Por favor, en serio, ¿Piensa alguien atacar?

  • También los enanos empezaron pequeños (Auch zwerge haben klein angefangen)
La rebelión de los enanos en un sanatorio (aislado entre valles volcánicos, reminiscencias de La Montaña Mágica), mientras el director está fuera y el enano que queda al cargo es reducido y sitiado en el torreón central de la fortaleza. El poder de seducción de la violencia incontrolada, del caos. Interpretable como una “Zona Temporalmente Autónoma” (la masa autónoma que carente de objetivos deviene amorfa y festiva, belicosa y entrópica, castrada de su capacidad autopoietica. La importancia de la venganza contra la represión como factor explicativo de este devenir animal). Imágenes tan potentes como la procesión de los enanos insurrectos, portando como icono un mono crucificado, atravesando el patio central sembrado de macetas de geranios en llamas mientras la furgoneta oficial da vueltas en círculos sin que nadie la pilote. O la grotesca carcajada del llamado “Hombre”, burlándose de la policia:

Y finalmente, el desastre, la obsesión por recuperar el órden que empuja al crimen del vigilante. Un asesinato mientras un camello arrodillado trata inútilmente de levantarse. El desafío del vigilante contra la naturaleza (el árbol que le señala: culpable) me recuerda la escena final de Amanece que no es poco

  • Die Große Ekstase des Bildschnitzers Steiner (El gran éxtasis del escultor Steiner)

Para el gran público, “el escultor Steiner” es en realidad “Steiner, el mejor saltador de esquí que haya existido”. Pero Herzog respeta el deseo de su retratado. Steiner renuncia a su fabulosa habilidad porque las exigencias del deporte de élite (la competición, la búsqueda abstracta del límite de la capacidad humana) le están llevando a realizar saltos cada vez más grandes, en los que el riesgo para su propia vida es creciente. Dice Steiner, en un momento de la película, cuando se le exigen nuevos saltos, que “se siente como en un circo, con millones de personas esperando a ver como se abre la cabeza”. Esa presión extrínseca le obliga a renunciar al éxtasis de sus saltos, que ya le ha sido usurpado. Steiner reivindica el miedo, el derecho al miedo, a renunciar a volar. El final es explícito:

No me ha quedado claro hasta que punto Steiner fue una persona real. Si es así, Herzog tuvo una suerte increible haciendo este documental. Si es un actor, es un gran actor. Si es un pacto entre Herzog y Steiner, está muy bien hecho. En todo caso, me encantó la película.

El ciclo sigue creo que hasta marzo. Pretendo verlas todas, así que igual nos vemos por allí.

Un comentario

Un comentario en “Werner Herzog en la filmoteca de Valencia”

  1. [...] equilibrio ahora (¿tarde?). Prestamitos dispensador de pequeños préstamos que financian mitos. La fragilidad de la fortaleza Deutschkreutz. Y es preciso detenerse en la dimensión mítica de lo material, en época de transferencias [...]

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